Si en el mundo de la joyería se puede hablar de un fenómeno extraordinario, este no es otro que el osito.
Uniendo tradición y excelencia técnico con la frescura del diseño contemporáneo, nace nuestro primer osito.
Desde 1985, no han dejado de multiplicarse, siendo hoy un sinónimo de ternura, tanto para la persona que lo regala como para quien lo disfruta.
La forma del osito apela a lo más profundo de nuestros sueños, idealizando las formas y convirtiéndose en el elemento más representativo de la compañía.
Buena parte del éxito en que ha llegado a ser un vehículo de expresión entre los sentimientos de muchas personas, transmitiendo valores de cariño y ternura, dentro de un marco estético contemporáneo.